
11 años hace ya de mi primera experiencia con el Paintball. Aunque por entonces ni sabía que se trataba de un ‘deporte’ real. Fue con el truco Paintball Mode de GoldenEye, que hacía que todas las balas se convirtieran en bolas de pintura que teñían las paredes, mobiliario y enemigos con manchas de colores. ¡Ah!, qué tiempos, cuando los juegos tenían trucos de verdad, y no tenías que pagar X euros por ‘desbloquear’ (dícese bajar) niveles secretos o modos chorra de juego.
Total, que al comienzo de este finde probé la versión ‘mundoreal’ del famoso truquito, en una escapada a Carcar con 19 compañeros del curro, en la primera actividad ‘extraescolar’ que hemos organizado (para futuras sesiones se proponen karts o ir a montar a caballo).
Wikipedia:
El paintball es un deporte en el que los participantes usan marcadores de aire comprimido para disparar pequeñas bolas con pintura a otros jugadores. En esencia es un juego de estrategia complejo en el cual los jugadores alcanzados por bolas de pinturas durante el juego son eliminados de éste a veces en forma transitoria, a veces en forma definitiva dependiendo de la modalidad. Contrario a lo que se piensa, si es practicado cumpliendo sus normas y utilizando el equipo necesario, no tiene ninguna peligrosidad.
Es cierto que no hay peligro alguno. Yo recibí pocos impactos, y no fueron en zonas que dejen marca: aquellas en las que la única protección es el mono azul para que no se manche la ropa (por lo demás, llevas máscara de protección, guantes, coquilla y rodilleras). Se supone que todo se reduce a un escozor en el momento, con pequeños moratones por un par de días. Pero yo lo más que tengo es un golpe en el codo, y ni siquiera estoy seguro de que fuera por un impacto de bola (quizá me expuse poco al equipo contrario, aunque también en varias ocasiones me mataron sin disparar -aquellas en las que te sorprenden a una distancia menor a la de seguridad: 5 metros-).

A todo esto se puede sumar el hecho de que dejé las gafas en casa (aunque puedes usarlas durante el juego, pues para eso está la máscara) y opté por la experiencia extra de usar lentillas, a las que no estoy muy acostumbrado; y es que, a última hora, me hice con un juego de prueba que tenía hace siglos en la óptica. En cualquier caso, cuando la luz empezaba a escasear (en algunas áreas del recinto la oscuridad era casi total), era fácil confundir a cualquier miembro de tu equipo con un posible rival :$
Creo que hubiera preferido probar el juego en una zona boscosa, más que practicar la versión indoor; aunque seguramente sea más probable sufrir un esguince en el monte que en el interior de una casa. Además, quizá por estar acostumbrado a jugar a shooters online, la falta de intercomunicadores de equipo se me antojó como una de las mayores pegas (parece ser que los deshabilitaron al ver que a la gente se le caían y los arrastraba); es un poco engorro no poder conocer qué está ocurriendo en otras zonas del ‘mapa’ cuando el objetivo del juego es recoger banderines, y no sabes si otros miembros de tu equipo han recogido ya alguno de ellos para poder hacerte tú con el siguiente.

En cualquier caso, como conclusión, la experiencia fue muy gratificante. Quizá no disparaba tanto la adrenalina como pensaba (en ese sentido prefiero los karts), pero fueron 3h de diversión probando algo diferente. Además, como vía para conocer y mejorar las relaciones con gente del curro con la que muchas veces el único contacto es profesional, estuvo muy muy bien :D


Estos dos pasados días los pasé en Zaragoza con Fer, evitando en lo posible pasear por la ciudad porque era lo más parecido al infierno sobre la tierra: unos 



















